Algunos lo hacen por motivos religiosos, otros se lo proponen como un reto y algunos pocos lo hacen varias veces como muestra de su buena salud. Razones hay muchas pero todos siguen la misma dirección y se encaran hacia el mismo destino: Santiago de Compostela.
Según el Romancero castellano, El Cid fue uno de tantos peregrinos que calmaron el hervor de sus heridas a los pies de la Catedral. Y es que cada año son cientos, miles, los valientes que se encaminan a Santiago y culminan su viaje con éxito. Según fuentes del diario Abc [1], en el año 2008, 125.141 peregrinos vieron cumplidas sus expectativas. Lo que supone un aumento, respecto al 2007, del 9,75%. No obstante, existen casos distintos. Personas a las que no se les puede considerar propiamente peregrinos.
Daniel F. es un barcelonés de 26 años que se vio envuelto en esta aventura sin haberlo planeado. No se le puede considerar un peregrino porque, contradiciendo lo establecido, no siguió la misma dirección ni se dirigió a Santiago. Es más, cuanto más avanzaba más se alejaba de la ciudad. Vivía en Santiago y me había comprado una bicicleta para moverme por allí. Cuando llegó el momento de volver a Barcelona no sabía qué hacer con la bici y pensé que sería divertido volver en ella, comenta Daniel.
Casuística y predisposición. Aventura y valentía. Todo ello colocó a Daniel, este último verano, en el mismo camino de los demás. Aunque al revés. Fue muy emocionante prepararlo al pensar en un objetivo y en trabajar para conseguirlo, dice con una sonrisa en los labios.
La dirección no afectó a la verdadera esencia del trayecto, puesto que es el
esfuerzo aquello que une a todas las personas que se encuentran en él. El motivo no deja de ser una razón para hacerlo, para esforzarse, para estar ahí y seguir adelante día tras día. Con el paso de las jornadas, Daniel iba dejando la mágica ciudad a sus espaldas. Hicimos el camino francés al revés. Mi compañero se quedó en Pamplona y yo seguí hasta Roncesvalles. Su amigo también se había dejado seducir por la idea de cruzar el país en bicicleta, pero su mayor interés consistía en quedarse en Pamplona para disfrutar de las fiestas de la ciudad.
Muchos peregrinos les saludaban y les hacían bromas acerca de que iban en sentido contrario. En una ocasión, en cambio, al llegar al Monasterio de Samos quisimos dormir y nos pusieron muchos impedimentos. Nos dijeron que lo que hacíamos era una Gran Ruta y tenía preferencia cualquier tipo de peregrino antes que nosotros. Nos marchamos muy enfadados porque había mucho espacio libre. Fue una lástima, era un sitio precioso.
La preparación de un viaje así, exige unos mínimos. En la página Web oficial del Camino de Santiago [2] podemos encontrar unos consejos prácticos: Antes de comenzar la peregrinación es recomendable hacerse un chequeo médico y entrenar caminando o pedaleando distancias cada vez mayores en días sucesivos. Por otro lado, se recomienda ponerse calcetines adecuados, cortarse las uñas cuidadosamente, llevar calzado de la talla y usado, evitar las rozaduras de costuras, etc. Daniel nos cuenta que hacía deporte y ciclismo regularmente. Nunca había hecho tantos kilómetros seguidos pero no me daba ningún reparo. No veía una dificultad en la distancia. Además, a medida que haces kilómetros estás mejor, coges la forma.
Aunque parezca que un esfuerzo de este tipo sólo pueden hacerlo los más jóvenes, las pruebas nos remiten al hecho de que en 2008 el grupo de edad mayoritario estaba entre los 36 y los 65 años. Esto es así porque este tipo de pruebas físicas exigen una gran resistencia y ésta se consigue siendo un deportista ya maduro.
Daniel hizo su particular “Camino desde Santiago” durante 10 días aproximadamente. Salió junto con su amigo a finales de junio y llegó a Barcelona el día 10 de julio. De su viaje recuerda con gran entusiasmo su noche en Roncesvalles: allí dormí en una cama y fue un privilegio. Llevaba días durmiendo en sacos de dormir, en el suelo, con muchos más peregrinos. Pagué 30 € porque me apetecía mucho dormir bien. Me desperté tarde. De despertarme siempre a las 5 de la mañana, me desperté ese día a las 8.30h.
[1] La noticia fue publicada en el diario Abc el día 10 de agosto de 2009.
[2] http://www.caminosantiago.com

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