Testimonios de Guerras

1 02 2009

El tema de las guerras es un tema reiteradamente usado en exposiciones, charlas y, por supuesto, libros. En este caso, el Museo de Historia de Cataluña acoge dos exposiciones: La gran guerra en imatges, 1914-1918 y la Guerra Civil a Catalunya, Testimonis i vivències.

cimg3418La primera de ellas se sitúa en una pequeña habitación empapelada de casi un centenar de fotografías. Las imágenes, mayoritariamente colocadas en dos filas, están divididas por secciones. La que invita a entrar a la sala lleva por título Una guerra entre dos segles. Este título hace que nos traslademos a los años de la Primera Guerra Mundial para poder entender mínimamente lo que estamos a punto de ver. Estamos en el siglo XX, y siempre que empieza un nuevo siglo parece que se abra ante nuestros ojos un abanico de oportunidades. Da la impresión de que de la noche a la mañana todo puede cambiar y que, probablemente, la vida será un poco más fácil. Sucede lo mismo cuando pedimos los deseos para Año Nuevo, pensando de manera hipócrita que nuestras maneras de ser en la vida serán diferentes y que fuerzas renovadas guiarán nuestros pasos. Pura farsa. Pues bien, algo así sucede cuando se empieza un siglo nuevo: todo cambiará y mejorará. No obstante, observo las fotografías y pienso: ¿Qué diferencia el siglo XX del XIX? Yo sigo viendo las mismas guerras. Se sigue luchando por lo mismo, aunque ya se usen por vez primera tanques y aviones. Aún así, es cierto que algo cambia: la población civil se vuelve un objetivo militar.

La siguiente división es Protagonistes. Se trata de varias fotografías de personajes con nombres y apellidos cuando son emperadores, reyes o barones, pero anónimos cuando no son más que daños colaterales como heridos y muertos.

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Después nos encontramos en Viure, lluitar i morir al front. Las imágenes se centran en las diferentes tareas de los soldados, campos de batalla, combates, etc. Comprobamos que en el frente no solo se luchaba sino que también era necesaria una convivencia forzosa entre los soldados.

La cuarta sección es La mirada del captiu. Aquí vemos retratos y fotografías de gente posando ante la cámara con miradas perdidas en la incertidumbre de qué pasara mañana.

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Para acabar la exposición, nos encontramos la última división: Un món trasbalsat. Que no es más que la parte más cercana a nosotros en una guerra. Gente corriente y las consecuencias que deposita la guerra en sus vidas. Ahora es cuando más me parece entender la música francesa elegida para ambientar la sala. Al entrar en ella no lo entendí, a mí tan solo me sonaban disparos y gritos de dolor en la cabeza. Cualquier sonido menos una música relajada. Pero al ver estas últimas fotografías lo entendí: el humor de la gente sólo puede representarse con música melancólica, pues una tristeza profunda y sosegada surcaba los rostros de nuestros antepasados.


cimg3438La segunda exposición creo que toca más hondo a todos aquellos de origen catalán. En mi familia, mi generación es la primera que ha nacido en Cataluña. Aún así he oído y leído historias. De lo que estudié en la escuela recuerdo que la década de los años 30 se vivió como un período de esperanza porque se puso fin a la Dictadura de Primo de Rivera y se inició la Segunda República. El nacionalismo catalán proclamó un Estado independiente -que resultó efímero- aprovechando el vacío de poder que se vivió justo antes de la República. Sin embargo, aunque el sueño duró muy poco se creó el primer Estatuto de Autonomía de Cataluña. Era un gran paso. Parecía que Cataluña estaba destinada a recorrer la historia futura por un camino liso y firme con olor a hierba recién cortada. No obstante, no todas las personas estaban de acuerdo con la joven e inexperta República. En concreto, una parte del ejército se volvió hostil hasta tal punto que se dio un golpe de Estado. Después, todos hemos escuchado historias sobre la larga y sangrienta Guerra Civil.

cimg3427La exposición recoge todo aquello que yo no estudié en los libros de historia. Todo aquello que se puede recordar de historias contadas por abuelos. Pero que si no se escribe, se pierde. En esta muestra de textos, carteles e imágenes, se puede sentir la Guerra Civil en Cataluña de otro modo. Quizás, del modo más real y cercano a nosotros. Las letras escritas a mano, anónimas, hacen pensar en que cualquier persona pudo escribirlas. Entonces te das cuenta de que quizás tu abuelo podría haber escrito algo así, o quién sabe si eso mismo. Cientos de vivencias hacen que la guerra no se olvide, pero hay un punto de unión entre todas ellas: todos fueron víctimas. Todos sufrieron las mismas inseguridades, los mismos miedos, el idéntico terror paralizante.